Concluimos, con una nueva reflexión sobre esta trilogía dedicada al llamado vial alternativo al puente Nuevo y al cuarto Puente que Ronda necesita. Realmente cuesta y mucho acometer proyectos de envergadura para una ciudad como Ronda, por el tiempo que conlleva el procedimiento administrativo, complejo, largo y tedioso, y, por consiguiente, para poder ver su puesta en marcha y sus resultados han de pasar varios mandatos municipales, como es el caso que nos ocupa. Pero estas actuaciones, sin duda, son los proyectos que hacen ciudad, que vertebran y transforman su urbanismo y movilidad. La apuesta es valiente y con ella se demuestra que no se buscan los réditos inmediatos, que tanto les gusta a los administradores políticos que solo piensan en ellos, sino en llevar a cabo una planificación seria a medio/largo plazo y su ejecución final que, aunque se necesite tiempo y mucho trabajo técnico y jurídico, dotará positivamente de una solución duradera a uno de los grandes problemas de Ronda: hacerla transitable y preservar su símbolo más icónico.
Conociendo el proyecto, los distintos planes en los que ha habido que integrarlo, la idoneidad y los informes sectoriales preceptivos en materia de salud, patrimonio histórico, vías pecuarias y dominio público hidráulico que ha ido superando favorablemente, asi como la reciente la Declaración Ambiental Estratégica, por parte de la Junta de Andalucía, quiero dejar absolutamente claro, en primer lugar, que este vial alternativo no afecta para nada al arroyo de las Culebras, y por ello no ha necesitado informe alguno del Dominio Público Hidráulico que afecte a este elemento fluvial. En segundo lugar, que al recogerse la modificación en la propuesta inicial de desplazar el vial desde la vertiente oeste del cerro de la Pedrea al Este, es decir al otro lado, el impacto visual desde las murallas y levante de la ciudad rondeña es de muy escaso impacto paisajístico. Por la cara visible desde esta zona, el cerro permanece prácticamente tal cual sin afectar al paisaje que actualmente nos muestra. Tan solo en el tramo final, según hemos podido comprobar en las infografías que recrean su visión, desde el mirador junto al Palacio de Salvatierra se puede observar el reducido impacto de la actuación y del puente previsto. A pesar de ello, la normativa para la realización del proyecto de obras, incluirá criterios de integración paisajística para minimizar todavía más esa posible huella…


