Los contenedores marrones comenzarán a instalarse durante esta semana en las distintas islas de contenedores de Ronda para poner en marcha la recogida separada de residuos orgánicos. El sistema estará cerrado con llave y busca evitar que se mezclen materiales que no corresponden a esta fracción.
Soliarsa facilitará a los ciudadanos la información necesaria para utilizar el nuevo servicio, además de un pequeño cubo perforado, bolsas especiales y la llave de acceso a los contenedores.
Qué residuos se pueden depositar
En el contenedor marrón podrán introducirse las pieles y restos de frutas y verduras, los huesos y restos de carne, las cáscaras de huevos y frutos secos, así como los posos de café y los restos de infusiones.
También se admitirán el papel de cocina, los pañuelos y las servilletas sucias, las espinas y restos de pescado y marisco, los tapones de corcho, el serrín y los restos de poda y jardinería domiciliaria. El resto de residuos no deberá depositarse en estos recipientes.
“Transformar tus residuos en vida”
Los residuos orgánicos recogidos serán tratados para transformarlos normalmente en compost, de manera que puedan tener un segundo uso y continuar el ciclo previsto para el reciclaje de las basuras.
Llaves, bolsas y una prueba piloto
Los contenedores estarán cerrados y cada usuario dispondrá de una llave para abrirlos y depositar su bolsa. Soliarsa entregará también bolsas específicas perforadas, ya que los plásticos habituales no son adecuados para este servicio.
El cubo doméstico que se facilitará está perforado para permitir la entrada de oxígeno y reducir los malos olores de los residuos orgánicos. La información sobre los materiales admitidos estará disponible en las oficinas de Soliarsa y volverá a publicarse en la página del Ayuntamiento.
Además, se desarrollará una prueba piloto para las personas que quieran participar en una recogida selectiva. En este caso, utilizarán una tarjeta electrónica vinculada a sus datos personales y a su domicilio para abrir un contenedor equipado con un sensor.
Durante esta fase se registrarán las veces que cada persona o unidad familiar deposita residuos, la cantidad y la frecuencia. Los datos permitirán estudiar mejoras en el servicio y futuras actuaciones relacionadas con este sistema.
La implantación responde tanto a la obligación legal de contar con este tipo de recogida como a la necesidad de avanzar en la separación y el reciclaje de los residuos.


