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La comunidad salesiana hoy está de luto. Uno de sus misioneros, el padre Antonio César Fernández natural de la localidad cordobesa de Pozoblanco, era asesinado a los 72 años de tres disparos por Boko Haram a unos 40 kilómetros de la frontera sur de Burkina Faso. “Hoy lloramos su perdida”, ha contado muy emocionado y con la voz entrecortada Faustino García, amigo suyo, también salesiano y misionero durante años en la zona oeste africana.

“Le sacaron del coche, lo apartaron a una foresta y lo mataron de tres tiros”

Los hechos sucedieron en la localidad de Nohao, próxima a Ghana, cuando un grupo de yihadistas en motocicleta atentó contra el puesto de aduanas. Allí estaba el coche donde viajaba el padre César, como le llamaban. “Le sacaron del vehículo, lo apartaron a una foresta y lo mataron, parece que dos tiros en el estómago y otro en la cabeza”, relata muy afectado al programa ‘Fin de Semana’.

“César llegó a Togo en el año 81, estaba muy unido a ese pueblo, era muy conocido por tanta gente a la que ayudaba y por la que ha dado su vida. Era una persona increíble, los testimonios que recibo de la gente que le conocía dicen que ha muerto un santo”, ha afirmado.

El padre Faustino García lamenta la “crueldad y dolor ” de su muerte si bien abre una puerta a la esperanza “ha sido el punto final de una vida dada por amor y con amor, es una imagen de lo que Cristo ha sido para nosotros, por amor se ha dado y por amor fue capaz de aceptar la Cruz. En César tenemos otro Jesús de Nazaret que ha dado su vida por los demás”.

 Ha dado tanto fruto en vida que seguirá haciéndolo después de su muerte

El padre García ha mostrado su deseo de que el cuerpo de Antonio César Fernández se pudiera quedar en la tierra en la que ha fallecido. “Ha dado tanto fruto en vida que seguirá haciéndolo después de su muerte, sobre todo si se queda allí donde ha caído y en la tierra por la que él se ha dado”.

Su asesinato se enmarca dentro de la ola de violencia que azota a Burkina Faso desde 2015, en un contexto que ha vivido un recrudecimiento de la amenaza terrorista en las últimas semanas tras la celebración de la V Conferencia de jefes de Estado del G5 del Sahel, cuya presidencia rotatoria asumió la presidencia rotatoria.

El pasado 4 de febrero, al menos 14 civiles perdieron la vida en otro ataque yihadista, y dos días antes, cuatro empleados de la Cruz Roja burkinesa desaparecieron en un aparente secuestro en el norte del país.