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El Carnaval de Ronda cerró por este año sus puertas con la quema de un muñeco de unos tres metros de altura en la Plaza de los Descalzos, al que asistieron cerca de un centenar de rondeños para despedirlo y lanzar a las llamas los papelillos con los deseos para el próximo año.

Las agrupaciones infantiles, las comparsas de Ronda, el Dios Momo, las reinas del Carnaval y la asociación carnavalesca, junto a la delegada de Fiestas María José Sánchez fueron algunos de los representantes que acudieron para ver arder a este singular “muñeco”, compuesto por un diablo, un arlequín, y un toro en madera.

El jefe de protección civil José Manuel Herrera fue el encargado de prender la figura creada por el artista rondeño Rupper Valle, bajo la atenta mirada de los niños que habían acudido a la cita que dice adiós al Carnaval de Ronda 2019.

El origen de esta tradición es de origen portugués, donde una comitiva parodiaba una procesión del difunto por todas las calles del municipio y una vez concluida se procedía a la quema del “boneco” de paja de centeno y trapos, en el atrio de la iglesia. A diferencia de España, donde en carnaval se entierra a la sardina.