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Caras tristes y lágrimas en los ojos entre los Hermanos del Santo Entierro frente a la puerta de su Casa Hermandad cuándo el Hermano Mayor anunciaba que, al igual que ocurrió el pasado año, se suspendía la salida procesional a causa de las previsiones de lluvia.

Allí estaban las mujeres de mantilla, las autoridades, los hermanos nazarenos, los medios de comunicación y el público deseando que el Santo Entierro saliera a la calle, pero este año no pudo ser.

Finalmente desde la Hermandad se abrieron las puertas y primero el trono del Santo Entierro y a continuación el de la Virgen de la Soledad fueron levantados por los horquilleros para que se le tocaran algunas marchas y el público asistente al menos pudiera verlos.

Una vez puestos de nuevo en el suelo recibieron los aplausos de los asistentes que mostraron su decepción por no poder disfrutar otro año más de estos bellos tronos en la calle y de sus imágenes. Seguro el próximo año la suerte les acompaña.